lunes, 11 de agosto de 2008

Solzhenitsyn

Mi lamentable acceso a Internet me impide relatar ciertas anécdotas a su debido tiempo. El lunes pasado… Situación:

Mi bookshop preciosa a las 11 de la mañana, hora británica. Llama el Dueño un tanto histérico:

¿Te has enterado? ¡Se ha muerto Solzhenitsyn!
¿Cuándo?
¡Ayer! ¡Hay que redecorar la ventana, rápido!

Redecorar la ventana significa hacer uso de mis amplios conocimientos y aptitudes para el escaparatismo sugerente que aprendí en la bookshop de Edimburgo.

Corrí a las secciones de Ficción, Rusia, Biografías, Poesía y Crítica Literaria, me hice con unos quince libros escritos por o sobre Solzhenitsyn y los dispuse con harta gracia en el ventanal junto a la puerta de entrada de la tienda (para que los transeúntes se quedaran pasmados, dejaran todo lo que estuvieran haciendo y decidieran gastarse el sueldo en libros buenos, bonitos y baratos). Luego me hice un té y me puse a indagar sobre el muerto, de quien sólo había leído Un día en la vida de Iván Denisovich: se lee de una sentada y describe, sin remilgos ni concesiones, un día cualquiera en un campo de trabajo siberiano.

También sabía que el autor era anti-estalinista a muerte, y que otro escritor ruso del que hablé hace muy poco, Vladimir Voinovich, es fan fanático y defensor suyo contra viento y marea. De hecho lo que defiende es la libertad de expresión, y, al sostener que Solzhenitsyn no debió de ser exiliado por escribir lo que diera gana, acabó teniendo que exiliarse él también.

Un par de entradas atrás escribí sobre las aventuras del soldado Chonkin, y la semana pasada me leí otro libro de Voinovich, Moscú 2042: son las aventuras ficticias del propio autor, exiliado en la vida real en Munich, en Moscú tras un viaje sesenta años al futuro. Es la risa. Arremete contra comunistas (los depredadores), capitalistas (los pluralistas, que venden un mundo en el que “se supone” que todos somos libres y podemos elegir qué, cuándo, cómo, dónde y por qué. Se les olvida admitir que todo esto es teórico, y que sólo es aplicable a un porcentaje ínfimo de occidente), poscomunistas… en un intento de predecir el futuro de la URSS (fue escrito en 1986, antes de la Perestroika de Gorbachov). Hay tropecientos personajes impagables, como la figura del Genialíssimo (una simbiosis entre General y Genial), los lameculos de turno, y un escritor ruso que, contra su voluntad, fue exiliado en Canadá y que sueña con reinstaurar la monarquía zarista de la Gran Rusia, por supuesto siendo él el próximo zar.

Leyendo en Internet datos, objetivos y subjetivos, sobre Solzhenitsyn, he caído en la cuenta de que este último personaje de Voinovich tiene toda la pinta de estar basado en él. En distintas páginas web le acusan de fascista y capullo en general. Me he sorprendido la verdad: ¡qué poco sé de tantas cosas!

Cuentan que en 1976 visitó España y dijo, tan pachi, que los españoles no sabían lo que era una dictadura. Y que hubo una caricatura muy famosa por aquellos días en la que Solzhenitsyn era elegido Español del Año por Fuerza Nueva…

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