Imagina que tienes 20 años y que caes en la cuenta de que tu cultura musical roza el analfabetismo.
Imagina que existen posibilidades cibernéticas para descargar con la gratuidad merecida todo aquello que tus dedos tecleen.
Imagina la "vergüenza ajena" que sientes al grabar dos CD's que titulas Basta de Ignorancia Musical I y II, con canciones (hasta entonces desconocidas para ti) de Radiohead, Portishead, U2, The Verve, The Smiths, Moloko... y un largo y universalmente conocido etcétera.
Imagina que te quedas entusiasmada con la locura de tener a tu alcance toda la música del mundo aquí y ahora, y que una vez dominados los Fake Plastic Trees y There is a light that never goes out de turno decides ponerte a investigar. Tienes frente a ti un buscador maravilloso que rara vez te decepciona.
Imagina que descubres una página web llamada http://www.allmusic.com/. Dicha página no sólo te explica quién es quién y cómo, cuándo y cuántos sino que además ofrece la opción impagable de sugerirte "artistas similares".
Imagina que eres una de esas personas que sabe reconocer un buen título o un buen nombre entre un millón. Desde luego Marianne Faithfull captará tu atención, así como Joan As Police Woman.
Imagina que aciertas de pleno y los tres discos que te bajas de Marianne Faithfull te congratulan como pocas cosas antes te habían congratulado (y es que todavía no conoces a los hermanos Wainwright ni a Paris Combo).
Imagina que no puedes dejar de escuchar The Ballad of Lucy Jordan, aunque tendrán que pasar más de cinco años para que comprendas que habla de la entrada a un psiquiátrico.
Imagina que vives en Madrid y te enteras de que la Faithfull actuará en el Círculo de Bellas Artes, 60 euros. Para entonces ya ha pasado el tiempo suficiente como para saber que sólo pagarías semejante burrada por Rufus (o en el caso poco probable de que Abba de el sorpresón).
Imagina que año y medio después vives en Londres y que una buena tarde lees en el Time Out que al día siguiente la Faithfull tocará gratis en una tienda de discos de Brick Lane. ¡Gratis!
Imagina que remueves cielo y tierra hasta que logras una de las codiciadas entradas.
Imagina que eres pequeñita y que, como siempre te ocurre en los conciertos, no ves nada bien lo que sucede en el escenario.
Imagínate a Marianne Faithfull el 15 de abril (cumpleaños de Emma Thompson, jamás me olvidaré) de 2009: una abuela bellísima y elegante hasta decir basta, con un vozarrón que no pretende ocultar.
Imagina que canta The Ballad of Lucy Jordan.
Deja de imaginar y escucha: http://www.youtube.com/watch?v=0KV-PTK0UZ4&feature=related
jueves, 16 de abril de 2009
viernes, 3 de abril de 2009
¡Tranquilidad!
He vuelto, dado el clamor popular de una persona concreta pidiéndome menos teses en Faceshite y más Automática.
Y es que en estas últimas dos semanas de afonía bloguera he descubierto muchas cosas sobre mí misma que jamás sospeché. A saber: mi profesión ideal es la de Pirata, si fuera un personaje de Friends sería Chendler, si fuera un concursante del primero Operación Triunfo sin duda Nuria Fergó (¡bien!), si fuera una estrella de cine sería Drew Barrymore, si me dedicara al rock ochentero lo haría como Cindy Lauper, el barrio madrileño que más le pega a mi personalidad liberal es La Latina, mi edad real son siete años, de todos los personajes de Lost soy Jack, si trabajara en la Iniciativa Dharma lo haría en La Orquidea y me parezco al hermano pequeño de los Hanson. Desde que he aceptado mis obsesiones y mis enganches infinitos soy más feliz.
Como úlitmamente no me ha ocurrido nada demasiado interesante - y si ha sucedido es personal e intransferible vía blog - hablaré de mi trabajo y de mis compis, que les tengo muy abandonados.
Polaca I se fue y hace poco estábamos Polaca II y yo hablando de algo y va y me suelta que Polaca I me amaba más bien poco. ¿Hola? ¡¿Por qué?! La respuesta no pudo ser peor: porque no le gustaba cómo trabajas. ¿Hola? ¡¿Por qué?! Vale que en ocasiones puedo ser un poco rancia, pero mi naturalidad y mi nula capacidad para soportar clientes indeseables me han situado en el primer puesto del ranking de popularidad entre los compis. POPULAR. En cuanto aparece alguno de estos cretinos recurrentes - que se enfadan porque no queremos saber nada de sus libros semi carcomidos por el polvo, el tiempo y la devastación - me llaman a mí para que les ilustre la situación que parece escapárseles. Y me escuchan, vaya si lo hacen. Hemos llegado a la conclusión de que mi cara de niña buena seria unida a mi acentazo español y a mi entonación más bien parca configuran la combinación ideal para que la chusma nos deje en paz:
Saben que no tengo escrúpulos - si alguien me cae mal o no demasiado bien - a la hora de decir "no, no tengo ese libro" sin molestarme si quiera en hacer amago de buscarlo. Es posible que Polaca I sí tuviera motivos de queja hacia mi actitud laboral... pero ella no era popular, sino temida. ¡Ja! Y mira que a mí ella me caía bien. (Obviamente estoy exagerando)
Mi horario habitual es de martes a sábado. De martes a jueves trabajo con Polaca II y una Alemana Nueva también conocida como Riñonera (lleva una siempre atada, expediente x total). Con Polaca II el buen rollismo es mutuo, a pesar de que en el terreno personal chocamos por todos lados. Como libreras hacemos buena pareja.
Los viernes y los sábados, en cambio, trabajo sólo con chicos. Sin contar al Lituano que no sale del sótano en la tienda estamos el Músico y un Inglés Nuevo que ha resultado ser un magnífico fichaje. Rápido y muy gracioso. Formamos un trío de lo más pintoresco y trabajamos con gran ahínco a la par que con una relajación digna de alabanza. Me miman harto. Los sábados, por ejemplo, saben que es más que probable que mis condiciones físicas dejen bastante que desear, y suelen hacer la vista gorda si me siento en una silla tres horas seguidas y sin pretender que estoy ocupada.
La verdad es que no he hablado mucho de mis compis sino de mí, yo, me, mi, conmigo. A ver si va a resultar cierto eso de que un blog es un vehículo para la autocomplacencia. Como dice Carlos Pujol en su impresionante La Sombra del Tiempo (no confundir con La sombra del viento):
Llevo un día de perros por motivos personales y profesionales. Entre estos últimos destaca mi intención de terminar de ordenar algún día la sección de Ficción. Llevo tres días y con suerte mañana acabo, consciente en todo momento de que antes de la semana que viene estará hecha un cristo otra vez. Hay secciones que por mucho que te hernies no lucen nada.
Y hablando de Ficción... Por fin mi jubilosa lectura de Emma ha concluído para siempre. Noto que mis ganas de leer - que no de escribir - van recuperándose y he empezado la Autobiografía de Buñuel y Si una noche de invierno un viajero de Italo Calvino. Ambos pintan estupendamente.
Emma, by the way, es un alucine. Si alguien conoce a algún autor@ que combine en su pluma las habilidades descriptivas y sociales de Gorki y la mala leche de Jane Austen... ¡que me lo diga ya!
Por último comentar que tengo un cliente/admirador no secreto que me pone de los nervios. Me persigue por la tienda y me mira de esa manera que me provoca desear una muerte lenta y dolorosa para él y para mí un ropaje futurístico que no deje pasar los rayos láser oculares con los que me desviste sin pudor. ¡Que asco dios!
Y es que en estas últimas dos semanas de afonía bloguera he descubierto muchas cosas sobre mí misma que jamás sospeché. A saber: mi profesión ideal es la de Pirata, si fuera un personaje de Friends sería Chendler, si fuera un concursante del primero Operación Triunfo sin duda Nuria Fergó (¡bien!), si fuera una estrella de cine sería Drew Barrymore, si me dedicara al rock ochentero lo haría como Cindy Lauper, el barrio madrileño que más le pega a mi personalidad liberal es La Latina, mi edad real son siete años, de todos los personajes de Lost soy Jack, si trabajara en la Iniciativa Dharma lo haría en La Orquidea y me parezco al hermano pequeño de los Hanson. Desde que he aceptado mis obsesiones y mis enganches infinitos soy más feliz.
Como úlitmamente no me ha ocurrido nada demasiado interesante - y si ha sucedido es personal e intransferible vía blog - hablaré de mi trabajo y de mis compis, que les tengo muy abandonados.
Polaca I se fue y hace poco estábamos Polaca II y yo hablando de algo y va y me suelta que Polaca I me amaba más bien poco. ¿Hola? ¡¿Por qué?! La respuesta no pudo ser peor: porque no le gustaba cómo trabajas. ¿Hola? ¡¿Por qué?! Vale que en ocasiones puedo ser un poco rancia, pero mi naturalidad y mi nula capacidad para soportar clientes indeseables me han situado en el primer puesto del ranking de popularidad entre los compis. POPULAR. En cuanto aparece alguno de estos cretinos recurrentes - que se enfadan porque no queremos saber nada de sus libros semi carcomidos por el polvo, el tiempo y la devastación - me llaman a mí para que les ilustre la situación que parece escapárseles. Y me escuchan, vaya si lo hacen. Hemos llegado a la conclusión de que mi cara de niña buena seria unida a mi acentazo español y a mi entonación más bien parca configuran la combinación ideal para que la chusma nos deje en paz:
"My colleague has already told you we are not interested"
(O lo que es lo mismo)
"Que te he dicho ya que no"
Saben que no tengo escrúpulos - si alguien me cae mal o no demasiado bien - a la hora de decir "no, no tengo ese libro" sin molestarme si quiera en hacer amago de buscarlo. Es posible que Polaca I sí tuviera motivos de queja hacia mi actitud laboral... pero ella no era popular, sino temida. ¡Ja! Y mira que a mí ella me caía bien. (Obviamente estoy exagerando)
Mi horario habitual es de martes a sábado. De martes a jueves trabajo con Polaca II y una Alemana Nueva también conocida como Riñonera (lleva una siempre atada, expediente x total). Con Polaca II el buen rollismo es mutuo, a pesar de que en el terreno personal chocamos por todos lados. Como libreras hacemos buena pareja.
Los viernes y los sábados, en cambio, trabajo sólo con chicos. Sin contar al Lituano que no sale del sótano en la tienda estamos el Músico y un Inglés Nuevo que ha resultado ser un magnífico fichaje. Rápido y muy gracioso. Formamos un trío de lo más pintoresco y trabajamos con gran ahínco a la par que con una relajación digna de alabanza. Me miman harto. Los sábados, por ejemplo, saben que es más que probable que mis condiciones físicas dejen bastante que desear, y suelen hacer la vista gorda si me siento en una silla tres horas seguidas y sin pretender que estoy ocupada.
La verdad es que no he hablado mucho de mis compis sino de mí, yo, me, mi, conmigo. A ver si va a resultar cierto eso de que un blog es un vehículo para la autocomplacencia. Como dice Carlos Pujol en su impresionante La Sombra del Tiempo (no confundir con La sombra del viento):
Nos empeñamos en que hasta la menor de nuestras bobadas dure eternamente.
Llevo un día de perros por motivos personales y profesionales. Entre estos últimos destaca mi intención de terminar de ordenar algún día la sección de Ficción. Llevo tres días y con suerte mañana acabo, consciente en todo momento de que antes de la semana que viene estará hecha un cristo otra vez. Hay secciones que por mucho que te hernies no lucen nada.
Y hablando de Ficción... Por fin mi jubilosa lectura de Emma ha concluído para siempre. Noto que mis ganas de leer - que no de escribir - van recuperándose y he empezado la Autobiografía de Buñuel y Si una noche de invierno un viajero de Italo Calvino. Ambos pintan estupendamente.
Emma, by the way, es un alucine. Si alguien conoce a algún autor@ que combine en su pluma las habilidades descriptivas y sociales de Gorki y la mala leche de Jane Austen... ¡que me lo diga ya!
Por último comentar que tengo un cliente/admirador no secreto que me pone de los nervios. Me persigue por la tienda y me mira de esa manera que me provoca desear una muerte lenta y dolorosa para él y para mí un ropaje futurístico que no deje pasar los rayos láser oculares con los que me desviste sin pudor. ¡Que asco dios!
jueves, 19 de marzo de 2009
El Día Después
Después de San Patricio, ¿qué si no?
Dicen que un clavo saca a otro clavo, y yo me dije: probémoslo. Como ya me he quejado suficiente, doy por hecho que de sobra son conocidos los clavos que a día de hoy me hacen un poquito de daño.
Ayer fue St. Patrick's Day. De toda la vida fui al colegio San Patricio de Madrid. Atad cabos.
Desde el domingo Londres parece una broma. El sol brilla, que no calienta, y las ganas de dejar atrás el UK para siempre merman considerablemente. Aunque bueno, no para todos. Mi número de contactos/amigos aquí sigue estando en números rojos, y me quedé un poco decepcionada al no salir a celebrar la fiesta irlandesa en condiciones. Por supuesto que me tomé mis pintas, y al ladito del río, pero noté ganas de más. Es lo que tiene ser una "cierrabares", de siempre (obviando el detalle de los plastas de mis padres que hasta que no me fui de casa no me dejaron salir en paz, y yo que les hacía caso como una tonta).
Al levantarme esta mañana y volver a ver el solano me he desesperado: ¡me tocaba volver a currar tras tres días de vacaciones santillana! Pero como ya me he resignado a no ser la nueva Jeanette Winterson o Amélie Nothomb, pues no me ha costado tanto presentarme en la librería, cinco minutos tarde por supuesto. Por algún motivo que ha ido perdiendo consistencia a lo largo de la jornada, he optado por enfrentarme al cuartito de los libros duplicados. Diez horas más tarde aún no había terminado. Mañana será otro día. No digo que ver tantos libros sueltos y desperdigados no te suba la moral: ¡publican cada cosa! ¿Y a mí? Nota mental: escribir algo de una puñetera vez. Y es que las musas me han abandonado... ¡Maldición! ¡Volved ya! Venga vaaaaaaa
Decía que he decidido darle una oportunidad a eso de un clavo saca a otro clavo, y me he ido de compras. Porque yo lo valgo, porque tengo ahorrillos, porque me apetecía. ¿Que qué me he comprado? Pues un abrigo de verano ideal de la muerte en un lugar que no pienso decir porque se supone que no debo dar dinero a esa gente. Y libros... ¡muchos libros!
De entrada la prosa completa de Beckett en dos volúmenes preciosísimos. Necesarios no, lo siguiente. También por fin me ha llegado mi nueva copia de "Then we came to the end" (Joshua Ferries), mi libro favorito del año pasado y que le regalé a mi amiga la que está en China porque sé que ella lo disfrutará como es debido.
Bueno, ya está. Pero un Regular Customer, Ken, me regaló el otro día la autobiografía de Buñuel porque le aconsejé como nadie antes le había aconsejado sobre un tema peliagudo que se traía entre manos. Y luego están los préstamos, que si me gustan acabaré comprando: los tres tomos de "El hombre sin atributos" de Robert Musil y la trilogía autobiográfica de Maxim Gorki (mi obra de cabecera), que ya la tengo en Madrid pero no he podido resistirme a colocar una réplica encima de mi chimenea.
La mochila de la bici pesaba harto y me he visto en la obligación de cambiar mis planes para esta noche de modo imprevisto. En lugar de ir a la ópera con mis flatmates griegas he optado por volver a celebrar San Patricio en mi pub, porque ya tengo un pub. ¡Viva! Después he vuelto a casa con la convicción profunda de hacer una tortilla de patatas y no gorronear como siempre a los compis. Huelga decir que uno de ellos, el Nuevo, nada más entrar por la puerta me ha dicho: "Lucía de cenar hay sopa de calabaza, cuidado que pica".
Mis ganas de volver a Madrid aumentan cada día... No sé. Es un buen lugar.
PD: dedico la entrada de hoy a mi amigo Sheshar, él sabe por qué.
Dicen que un clavo saca a otro clavo, y yo me dije: probémoslo. Como ya me he quejado suficiente, doy por hecho que de sobra son conocidos los clavos que a día de hoy me hacen un poquito de daño.
Ayer fue St. Patrick's Day. De toda la vida fui al colegio San Patricio de Madrid. Atad cabos.
Desde el domingo Londres parece una broma. El sol brilla, que no calienta, y las ganas de dejar atrás el UK para siempre merman considerablemente. Aunque bueno, no para todos. Mi número de contactos/amigos aquí sigue estando en números rojos, y me quedé un poco decepcionada al no salir a celebrar la fiesta irlandesa en condiciones. Por supuesto que me tomé mis pintas, y al ladito del río, pero noté ganas de más. Es lo que tiene ser una "cierrabares", de siempre (obviando el detalle de los plastas de mis padres que hasta que no me fui de casa no me dejaron salir en paz, y yo que les hacía caso como una tonta).
Al levantarme esta mañana y volver a ver el solano me he desesperado: ¡me tocaba volver a currar tras tres días de vacaciones santillana! Pero como ya me he resignado a no ser la nueva Jeanette Winterson o Amélie Nothomb, pues no me ha costado tanto presentarme en la librería, cinco minutos tarde por supuesto. Por algún motivo que ha ido perdiendo consistencia a lo largo de la jornada, he optado por enfrentarme al cuartito de los libros duplicados. Diez horas más tarde aún no había terminado. Mañana será otro día. No digo que ver tantos libros sueltos y desperdigados no te suba la moral: ¡publican cada cosa! ¿Y a mí? Nota mental: escribir algo de una puñetera vez. Y es que las musas me han abandonado... ¡Maldición! ¡Volved ya! Venga vaaaaaaa
Decía que he decidido darle una oportunidad a eso de un clavo saca a otro clavo, y me he ido de compras. Porque yo lo valgo, porque tengo ahorrillos, porque me apetecía. ¿Que qué me he comprado? Pues un abrigo de verano ideal de la muerte en un lugar que no pienso decir porque se supone que no debo dar dinero a esa gente. Y libros... ¡muchos libros!
De entrada la prosa completa de Beckett en dos volúmenes preciosísimos. Necesarios no, lo siguiente. También por fin me ha llegado mi nueva copia de "Then we came to the end" (Joshua Ferries), mi libro favorito del año pasado y que le regalé a mi amiga la que está en China porque sé que ella lo disfrutará como es debido.
Bueno, ya está. Pero un Regular Customer, Ken, me regaló el otro día la autobiografía de Buñuel porque le aconsejé como nadie antes le había aconsejado sobre un tema peliagudo que se traía entre manos. Y luego están los préstamos, que si me gustan acabaré comprando: los tres tomos de "El hombre sin atributos" de Robert Musil y la trilogía autobiográfica de Maxim Gorki (mi obra de cabecera), que ya la tengo en Madrid pero no he podido resistirme a colocar una réplica encima de mi chimenea.
La mochila de la bici pesaba harto y me he visto en la obligación de cambiar mis planes para esta noche de modo imprevisto. En lugar de ir a la ópera con mis flatmates griegas he optado por volver a celebrar San Patricio en mi pub, porque ya tengo un pub. ¡Viva! Después he vuelto a casa con la convicción profunda de hacer una tortilla de patatas y no gorronear como siempre a los compis. Huelga decir que uno de ellos, el Nuevo, nada más entrar por la puerta me ha dicho: "Lucía de cenar hay sopa de calabaza, cuidado que pica".
Mis ganas de volver a Madrid aumentan cada día... No sé. Es un buen lugar.
PD: dedico la entrada de hoy a mi amigo Sheshar, él sabe por qué.
jueves, 12 de marzo de 2009
EDINBURGH y el Holocausto
EDINBURGH
Edinburgh Castle
Arthur's Seat y las chimeneas¿Qué más puedo decir?
Es por ello que hablaré de otros asuntos, como por ejemplo de la reunión judía a la que asistí el otro día.
Una de mis flatmates griegas estudia un máster en Visual Anthropology (o cómo filmar documentales costumbristas) y rara es la tarde que no acude a alguna reunión/concierto/cena/fiesta/proyección interesantísima. Es una monería, y yo me acoplo que da gusto.
La del otro día estaba organizada por Jewdas, una asociación judía de izquierdas que se opone radicalmente al gobierno de Israel con todas sus consecuencias. Las chapitas de Free Palestine abundaban en las solapas.
Cuando yo era joven e inexperta me encantaba una serie americana malísima: The Nanny, con esa Fran Drescher y su voz nasal a muerte a la cabeza. La niñera en cuestión era judía y siempre hacían chistes sobre lo muchísimo que comen los judíos. Pues sí. Doy fe. La cola para el buffet era cuatro veces mayor que la del bar, y la gente masticaba y tragaba como nunca nadie antes masticó y tragó en mi magnífica presencia.El evento consistía en 18 charlas de las cuales sólo podías elegir 3. ¿Y eso por qué? Pues porque en total había seis mesas y tres sesiones. Nosotras acertamos de pleno con nuestras tres sesiones, a pesar de la paja mental que se hizo el chaval de la segunda sesión.
La primera se titulaba The Hidden Story of the Yiddish Speakers: sobre cómo la versión histórica autorizada considera que la vida judía en Europa no ha sido más que mil años de opresión y miseria. El tipo que daba la charla, Paul Kriwaczek, ha escrito un libro necesario para explicar cómo desde la época medieval los judíos han desempeñado un papel clave en la historia europea, aportando al continente en desarollo diplomáticos, consejeros, físicos, ingenieros, músicos, profesores, escritores, poetas y filósofos. Sin ellos Europa no sería lo que ahora es. Supongo que sus datos son verídicos, y que razón no le faltará, aunque el punto de vista puede que sea un poco reducido. O quizás no. ¿Mojarme? ¿Yo?
La segunda charla la dio un chavalín encantado de haberse conocido. Con pelete alborotado, camiseta llena de lamparones, brazos tatuados y anarquista autoproclamado. Radical Histories/Alternative Futures: anarchism, zionism and the Kibbutz. De nuevo saco a colación el tema de The Nanny, y es que gracias a aquella serie de chistes malos me enteré de lo que era un kibbutz. ¡Gracias Fran!
El chico era un coco puro, pero tan mal o peor comunicador oral que yo. Se perdía él solito en un mar de nombres de anarquistas desconocidos y fechas y conexiones entre anarquistas y fechas y al final lo único que sacamos en claro fue que las ideas de los primeros anarquistas jamás fueron puestas en práctica más ni mejor que en los primeros kibbutzs de los años 20. Eso sí, me encantaría jugar al Trivial con él: ¿acaso perdería por primera vez en 27 años?
La tercera charla se llevó sin duda la Palma de Oro: Laughing at the Holocaust? Un cómico judío nos tuvo a más de cincuenta personas descojonándonos vivos con chistes súper crueles sobre campos de concentración, las duchas de gas, los nazis... Muy bestia. Su punto de vista era el de rechazar el Holocausto como el tabú más poderoso. ¿Su argumento? Muy simple:
Comedia = Tragedia + Tiempo
Y si esto se cumple para todo... ¿por qué iba a ser el Holocausto una excepción? Se estableció un debate excelente en el que se acabó aceptando como verdad universal que chistes sobre el Holocausto "quizás" sólo debieran ser contados por judíos, igual que "quizás" es mejor no hacer chistes sobre negros si tú no lo eres, etc... ¿Vosotros que pensáis?
Concluyo por hoy con el chiste más light:
Un judío sale de su escondite en busca de comida y de pronto aparece en el camino un coche nazi. Se esconde detrás de un arbusto pero los ocupantes del vehículo le ven. Baja Hitler del coche, apunta al judío con una pistola y le obliga a comerse una caca de vaca que había por allí. El judío se la come y Hitler no puede parar de reírse, tanto que se le cae el arma y el judío aprovecha para apuntarle él ahora. Le obliga a terminarse la caca de vaca y Hitler lo hace. Entonces el judío huye escopetado al ático donde su familia está escondida. Abre la puerta y le dice a su mujer: Cariño, ¿a que no sabes con quién he comido hoy?
jueves, 26 de febrero de 2009
Hola, me llamo Lucía y soy adicta al Facebook
No sé si me consuela o si me pone peor saber que siempre he sido una persona más bien obsesiva. Que me gusta una canción: la machaco. Que se me mete una idea entre ceja y ceja: de ahí no me mueve nadie.
Hace ya bastante que tengo claro lo que quiero de la vida: estar tranquila; justo lo contrario a mí. Tengo una capacidad infinita para ponerme histérica y bloquearme mentalmente. Por eso me gusta tanto el personaje de Juliet en Lost, con su voz calmada. Una amiga ha creado un grupo y todo, en Facebook, y yo me hice "fan" en un pispás.

Para quien no sepa lo que es Facebook, te lo resumo en seis palabras: una mierda pinchada en un palo. Y, como muchas otras mierdas, engancha. La era virtual esta en la que vivimos es abrumadora. Messenger, Youtube, Skype, Twitter, Blog, Fotolog, MySpace, Hi5 y el rey de la selva cibernética: Faceshite. Ayer leí que el cahavalín americano de 23 años que lo creó es el joven menor de 30 más rico del cementerio. ¡Bien por ti! ¿Quién no ha soñado alguna vez con inventar la fregona o el manual definitivo para dejar de fumar? ¡Chicos! ¡Tranquilidad! que aún nos queda el crecepelo y el teletransporte. Venga, inventemos algo que se pueda tocar con algo más que un "doble click".
Que sí, que mola un montón reencontrarte con amigos del colegio que no ves desde hace diez años; o ver fotos y saber qué es de la gente que está lejos de ti; incluso "hacerse fan" de grupos geniales tipo "ET vestido de gitana", "meter el pie entre coche y andén" o "yo también tengo que deletrear mi apellido cada vez"...
... ¡Pero qué estoy diciendo! ¡¿Me he vuelto loca o qué?! ¿Qué coño es eso de hacerse fan de gilipolleces? ¿Para qué voy a hacerme fan de Doctor en Alaska y que todos mis "amigos" del faceshite lo vean? ¡¿Qué tipo de tipo de broma es esta?!
A esto me refiero. No estoy en contra de cualquiera de estas herramientas sociales que Facebook te ayuda a comunicarte y compartir con las personas que conoces. Lo que no me gusta es ser incapaz de no chequear mi puta cuenta al menos yo que sé cuántas veces al día, ni sentir que espío las paridas que a los demás se les ocurre "compartir", ni sorprenderme, sí otra vez, "actualizando mi estado": Lucía necesita dormir. Para contarle al mundo entero que tengo sueño.
Está bien. Lo acepto. Me acepto.

Hace ya bastante que tengo claro lo que quiero de la vida: estar tranquila; justo lo contrario a mí. Tengo una capacidad infinita para ponerme histérica y bloquearme mentalmente. Por eso me gusta tanto el personaje de Juliet en Lost, con su voz calmada. Una amiga ha creado un grupo y todo, en Facebook, y yo me hice "fan" en un pispás.

Lucía se ha hecho fan de Juliet y su voz calmada. 11:07
Para quien no sepa lo que es Facebook, te lo resumo en seis palabras: una mierda pinchada en un palo. Y, como muchas otras mierdas, engancha. La era virtual esta en la que vivimos es abrumadora. Messenger, Youtube, Skype, Twitter, Blog, Fotolog, MySpace, Hi5 y el rey de la selva cibernética: Faceshite. Ayer leí que el cahavalín americano de 23 años que lo creó es el joven menor de 30 más rico del cementerio. ¡Bien por ti! ¿Quién no ha soñado alguna vez con inventar la fregona o el manual definitivo para dejar de fumar? ¡Chicos! ¡Tranquilidad! que aún nos queda el crecepelo y el teletransporte. Venga, inventemos algo que se pueda tocar con algo más que un "doble click".
Que sí, que mola un montón reencontrarte con amigos del colegio que no ves desde hace diez años; o ver fotos y saber qué es de la gente que está lejos de ti; incluso "hacerse fan" de grupos geniales tipo "ET vestido de gitana", "meter el pie entre coche y andén" o "yo también tengo que deletrear mi apellido cada vez"...
... ¡Pero qué estoy diciendo! ¡¿Me he vuelto loca o qué?! ¿Qué coño es eso de hacerse fan de gilipolleces? ¿Para qué voy a hacerme fan de Doctor en Alaska y que todos mis "amigos" del faceshite lo vean? ¡¿Qué tipo de tipo de broma es esta?!
A esto me refiero. No estoy en contra de cualquiera de estas herramientas sociales que Facebook te ayuda a comunicarte y compartir con las personas que conoces. Lo que no me gusta es ser incapaz de no chequear mi puta cuenta al menos yo que sé cuántas veces al día, ni sentir que espío las paridas que a los demás se les ocurre "compartir", ni sorprenderme, sí otra vez, "actualizando mi estado": Lucía necesita dormir. Para contarle al mundo entero que tengo sueño.
Está bien. Lo acepto. Me acepto.

E.T. vestido de gitana... si es que la gente es súper divertida, se les ocurre cada cosa.
viernes, 20 de febrero de 2009
La vida
Quien me haya visto alguna vez en persona coincidirá conmigo: mis capacidades comunicativas son puramente escritas, jamás orales. Hablo muy rápido y muy bajito, vocalizo poco, soy laísta, españolizo expresiones o palabras británicas y queda raro, me pongo roja sin venir a cuento, no estoy cómoda a no ser que la confianza sea 100%, y ni siquiera siempre... Por eso espero no ganar un Oscar en mi vida. ¿Qué me pondría? ¿Cómo me maquillaría? Ni de lejos me preocuparían semejantes pormenores. Lo que me causa ansiedad desde ya (sólo imaginándomelo) es el discurso de agradecimiento. Creo que lo mejor sería ponerme un cuervo a modo de diadema y enfundar mi cuerpazo en un vestido rompedor repleto de transparencias. Así se fijarían menos en cómo la ganadora del Oscar al Mejor Guión Original (o Adaptado, pues lo mismo valgo para un roto que para un descosido) subió al escenario y sólo atinó a decir "Thank you" antes de que su cara explotara cual tomate y le entraran las siete asfixias. Desmayo asegurado. Bloqueo mental brutal. Hablar en público = prefiero la amputación.
Pero no quería hablar sobre esto. Buscaba introducir el tema que a continuación expongo: como soy un desastre para la comunicación oral (y corporal), de siempre la única manera de organizar mis pensamientos ha sido ponerlos por escrito. Incluso estudiaba escribiendo, y los exámenes orales eran lo peor que me podía pasar. Menos mal que mi empollonismo intrínseco hizo saltar la alarma entre el profesorado las dos veces que suspendí en mi escolaridad (la primera evaluación de Biología en 3º de BUP y cuando dimos Genética en 1º). No dudaron en hacer la vista gorda y angustiarse por la falta de bienestar emocional que sin duda era el motivo de tan malas notas. Jamás sospecharon que no estudié porque nunca comprendí los malditos guisantitos y sus múltiples combinaciones y la Biología me aburría como ninguna otra cosa antes me aburrió
¡He vuelto a irme por los cerros de Úbeda! Como iba diciendo, escribir es terapéutico para mi persona. No siempre entiendo todo mucho mejor después de haberlo escrito, pero sí me siento más calmada. Reconozco que en parte se debe a que, como ya he dicho en alguna ocasión, me hago mucha gracia, y cuando escribo más. Ya puedo estar llorando a moco tendido y escribiendo entre babas que alguna sonrisilla espontánea y natural se me escapa seguro al advertir qué buen juego de palabras he puesto o lo fantástico que es tal o cual adjetivo. En ocasiones molaría tener una abuela (tengo dos ¿eh?) que me dijera las cosas que esa expresión tan española afirma que dicen en lugar de echarme flores yo misma.
Anda que estoy buena. Puede que ya ni sepa expresarme por escrito, no hago más que irme por las ramas. Aquí viene la chicha: CRISIS DE LU.
Y como prefiero escribir a hablar (menos mal que mi flatmate griega no lee el blog, porque la verdad es que lleva oyéndome las penas desde hace un mes la pobre. ¡Es tan maja!), como poseo este blog, como mis fans se multiplican... Me quejaré ahora por aquí. Tomaré un té.
Tengo salud, así que me quejo sin motivo de vida o muerte. Pero es que... pero es que... ¡Pero es que! No sé si soy yo, o Londres, o la falta de Vida Social, o, o, o, o. Ayer hasta dije en la bookshop que no estoy disfrutando y que me piro a Edimburgo con la prontitud. A recargar pilas.
Es que me parece absurdo no, lo siguiente, que en lugar de estar a lo que tengo que estar = trabajando, me dedique a tener conversaciones a cinco bandas vía facebook con gente que ni siquiera vive en el mismo país en el que yo me hallo. Es divertido, no lo niego, y retomar el contacto con cierta gente me está encantando (yayo, ya sabes quién eres, portabultos-sesei), pero... pero... ¡Pero! que triste ¿no? Vivir en la virtualidad en lugar de en la realidad. Y mira que yo siempre he vivido en mi cabeza bastante bien, pero estar enganchada a Internet no me parece sano. ¡Yo! ¡Que dejé de fumar cuando me lo propuse! ¡Vencida por un felpudo!
Los días que no trabajo ya ni siquiera salgo a dar vueltas con la bici. Tengo el espíritu aventurero hecho un cisco. Me dedico a hacer el capullo en internet y mi lectura de Emma no podría ir más lenta.
Pero luego, un día como hoy, por motivos de la vida cruzas chino-chano el puente de Waterloo y no puedes más que contemplar extasiada las vistas. A la derecha el río, el London Eye (la noria), el Big Ben y el Parlamento iluminados; a la izquierda más río, el paseo con los árboles llenos de ucelitas de navidad, la City con sus edificios magníficos y sí, también iluminados, la Catedral... Y te sorprendes a ti misma pensando: ¡Que vivo en Londres tío! ¡Qué guay!
Una amiga me dijo hace poco: ¿Acaso no es el alcohol el único remedio?
Me pareció un consejo de lo más óptimo. Lo he seguido a rajatabla desde entonces. ¡Cuidadín! No os penséis que me dedico a agarrarme trozal tras trozal. Simplemente mi flatmate griega y yo hemos comenzado una ruta de pubs harto satisfactoria. Sin embargo, pensando el otro día cual era mi pub favorito, ¿qué me encuentro? Fui incapaz de elegir ninguno aquí, en London. Me gustan varios, o muchos, pero no tengo el favoritismo a flor de piel y sufro por ello. Yo soy mujer de ideas firmes, y me gusta tener mis costumbres para todo. La verdad es que me preocupa cada cosa...
Estas son mis quejas. Venga, animadme. Decidme lo guapa que soy y lo extremadamente inteligente. Merci.
Pero no quería hablar sobre esto. Buscaba introducir el tema que a continuación expongo: como soy un desastre para la comunicación oral (y corporal), de siempre la única manera de organizar mis pensamientos ha sido ponerlos por escrito. Incluso estudiaba escribiendo, y los exámenes orales eran lo peor que me podía pasar. Menos mal que mi empollonismo intrínseco hizo saltar la alarma entre el profesorado las dos veces que suspendí en mi escolaridad (la primera evaluación de Biología en 3º de BUP y cuando dimos Genética en 1º). No dudaron en hacer la vista gorda y angustiarse por la falta de bienestar emocional que sin duda era el motivo de tan malas notas. Jamás sospecharon que no estudié porque nunca comprendí los malditos guisantitos y sus múltiples combinaciones y la Biología me aburría como ninguna otra cosa antes me aburrió
¡He vuelto a irme por los cerros de Úbeda! Como iba diciendo, escribir es terapéutico para mi persona. No siempre entiendo todo mucho mejor después de haberlo escrito, pero sí me siento más calmada. Reconozco que en parte se debe a que, como ya he dicho en alguna ocasión, me hago mucha gracia, y cuando escribo más. Ya puedo estar llorando a moco tendido y escribiendo entre babas que alguna sonrisilla espontánea y natural se me escapa seguro al advertir qué buen juego de palabras he puesto o lo fantástico que es tal o cual adjetivo. En ocasiones molaría tener una abuela (tengo dos ¿eh?) que me dijera las cosas que esa expresión tan española afirma que dicen en lugar de echarme flores yo misma.
Anda que estoy buena. Puede que ya ni sepa expresarme por escrito, no hago más que irme por las ramas. Aquí viene la chicha: CRISIS DE LU.
Y como prefiero escribir a hablar (menos mal que mi flatmate griega no lee el blog, porque la verdad es que lleva oyéndome las penas desde hace un mes la pobre. ¡Es tan maja!), como poseo este blog, como mis fans se multiplican... Me quejaré ahora por aquí. Tomaré un té.
Tengo salud, así que me quejo sin motivo de vida o muerte. Pero es que... pero es que... ¡Pero es que! No sé si soy yo, o Londres, o la falta de Vida Social, o, o, o, o. Ayer hasta dije en la bookshop que no estoy disfrutando y que me piro a Edimburgo con la prontitud. A recargar pilas.
Es que me parece absurdo no, lo siguiente, que en lugar de estar a lo que tengo que estar = trabajando, me dedique a tener conversaciones a cinco bandas vía facebook con gente que ni siquiera vive en el mismo país en el que yo me hallo. Es divertido, no lo niego, y retomar el contacto con cierta gente me está encantando (yayo, ya sabes quién eres, portabultos-sesei), pero... pero... ¡Pero! que triste ¿no? Vivir en la virtualidad en lugar de en la realidad. Y mira que yo siempre he vivido en mi cabeza bastante bien, pero estar enganchada a Internet no me parece sano. ¡Yo! ¡Que dejé de fumar cuando me lo propuse! ¡Vencida por un felpudo!
Los días que no trabajo ya ni siquiera salgo a dar vueltas con la bici. Tengo el espíritu aventurero hecho un cisco. Me dedico a hacer el capullo en internet y mi lectura de Emma no podría ir más lenta.
Pero luego, un día como hoy, por motivos de la vida cruzas chino-chano el puente de Waterloo y no puedes más que contemplar extasiada las vistas. A la derecha el río, el London Eye (la noria), el Big Ben y el Parlamento iluminados; a la izquierda más río, el paseo con los árboles llenos de ucelitas de navidad, la City con sus edificios magníficos y sí, también iluminados, la Catedral... Y te sorprendes a ti misma pensando: ¡Que vivo en Londres tío! ¡Qué guay!
Una amiga me dijo hace poco: ¿Acaso no es el alcohol el único remedio?
Me pareció un consejo de lo más óptimo. Lo he seguido a rajatabla desde entonces. ¡Cuidadín! No os penséis que me dedico a agarrarme trozal tras trozal. Simplemente mi flatmate griega y yo hemos comenzado una ruta de pubs harto satisfactoria. Sin embargo, pensando el otro día cual era mi pub favorito, ¿qué me encuentro? Fui incapaz de elegir ninguno aquí, en London. Me gustan varios, o muchos, pero no tengo el favoritismo a flor de piel y sufro por ello. Yo soy mujer de ideas firmes, y me gusta tener mis costumbres para todo. La verdad es que me preocupa cada cosa...
Estas son mis quejas. Venga, animadme. Decidme lo guapa que soy y lo extremadamente inteligente. Merci.
domingo, 15 de febrero de 2009
Reflexiones mirandianas un sábado por la mañana en el puesto de libros
Miranda, estáte a lo que tienes que estar.
Estaba en la gloria. El sol brillaba a intervalos y la comida sabía rica. A su alrededor los demás trataban de engancharla en alguna conversación. Banal lo más seguro. Como si lo viera. Sois majos, pensaba ella, pero que os den. Dejádme vivir.
El hombre que pinta acuarelas de la ciudad se acercó de pronto. A cambio de una pequeña comisión vendemos sus obras maestras. ¿Has vendido algún cuadro? No. ¿Por qué no? ¿Cómo que por qué no? ¿No le pones interés? Hay gente que no te conoce y aún así te mira fijamente a los ojos. Es desconcertante. No, no le pongo mucho interés. Me gustas más bien poco. Aléjate.
Llega la turista de turno:
- ¿Compráis libros?
- Sí
- ¿Y cuánto pagáis?
- Depende
- ¿De qué?
- De muchos factores
Hay diálogos que se repiten taaaanto. Pues depende de la condición del libro, del número de copias que ya tenemos o que no queremos, del precio del libro online, de si me caes bien o no, de si tenemos dinero en la caja...
- ¿Y más o menos?
- Más menos que más
Miranda es una borde. Miranda es majísima. Miranda no se llama Miranda, pero eso ya lo sabíais.
Desde fuera todo se ve más pequeño. Cuando me tiña el pelo de blanco me iré fuera: así parecerá más pequeño. Sé que no me va a gustar. Mis flatmates me piden que no lo haga. Saben que me quejaré sin parar. Que se aguanten. Estoy muy emocionada. Si ahora vuelvo a echarme para atrás dentro de tres meses estaré en las mismas. Me tiño y punto. Me apura un poco bastante que mi nueva imagen capilar requiera la aplicación de maquillaje a mansalva en lo que viene a ser mi lindo rostro. Jamás sucedió algo parecido. Bueno, de joven, cuando iba a Pachá Tarde y hasta era "relaciones", hacía que me pintaba. Solía ser una sombra de ojos tirando a morada. En lugar de echármela en los párpados lo hacía debajo del ojo. Es cierto. No tenía mucho sentido. Mi capacidad para el glamour verdadero nunca dejará de sorprenderme.
Estaba en la gloria. El sol brillaba a intervalos y la comida sabía rica. A su alrededor los demás trataban de engancharla en alguna conversación. Banal lo más seguro. Como si lo viera. Sois majos, pensaba ella, pero que os den. Dejádme vivir.
El hombre que pinta acuarelas de la ciudad se acercó de pronto. A cambio de una pequeña comisión vendemos sus obras maestras. ¿Has vendido algún cuadro? No. ¿Por qué no? ¿Cómo que por qué no? ¿No le pones interés? Hay gente que no te conoce y aún así te mira fijamente a los ojos. Es desconcertante. No, no le pongo mucho interés. Me gustas más bien poco. Aléjate.
Llega la turista de turno:
- ¿Compráis libros?
- Sí
- ¿Y cuánto pagáis?
- Depende
- ¿De qué?
- De muchos factores
Hay diálogos que se repiten taaaanto. Pues depende de la condición del libro, del número de copias que ya tenemos o que no queremos, del precio del libro online, de si me caes bien o no, de si tenemos dinero en la caja...
- ¿Y más o menos?
- Más menos que más
Miranda es una borde. Miranda es majísima. Miranda no se llama Miranda, pero eso ya lo sabíais.
Desde fuera todo se ve más pequeño. Cuando me tiña el pelo de blanco me iré fuera: así parecerá más pequeño. Sé que no me va a gustar. Mis flatmates me piden que no lo haga. Saben que me quejaré sin parar. Que se aguanten. Estoy muy emocionada. Si ahora vuelvo a echarme para atrás dentro de tres meses estaré en las mismas. Me tiño y punto. Me apura un poco bastante que mi nueva imagen capilar requiera la aplicación de maquillaje a mansalva en lo que viene a ser mi lindo rostro. Jamás sucedió algo parecido. Bueno, de joven, cuando iba a Pachá Tarde y hasta era "relaciones", hacía que me pintaba. Solía ser una sombra de ojos tirando a morada. En lugar de echármela en los párpados lo hacía debajo del ojo. Es cierto. No tenía mucho sentido. Mi capacidad para el glamour verdadero nunca dejará de sorprenderme.
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