miércoles, 25 de enero de 2012

La etnógrafa despechada 1,2 y 3


Hoy han vuelto a recetarme penicilina para la garganta.

Hoy me han hecho Papa.

Hoy Olivia se ha levantado contenta.

Hoy he empezado una nueva saga:

La etnógrafa despechada


Capítulo 1

Fanática de los espaguetis, consciente de que la porcelana tiene más usos que el que Lladró propugna, ella es… ¡Diana, la etnógrafa despechada!

Menudo capitulón. Hasta aquí sobre este tema.


Tema nuevo: YO.

No es fácil ser yo. Una vez, durante una comida con unos amigos de mis padres cuando yo debía tener unos nueve años (o a lo mejor tenía trece, yo qué sé), escuché a alguien decir una cosa sobre mí. Me hice la loca, por supuesto, pero mi capacidad para poner antena es magnífica, aviso. Lo que de mí se dijo (fue una mujer) no es de vuestra incumbencia, pero os aseguro que es algo que nunca he olvidado ni olvidaré, guía mi vida cual farolillo encendido, cual gatito bondadoso; no me gustan los animales, soy alérgica a los gatos y a la penicilina. ¡Que nooooooo! Solo a los gatitos.


... y los momerats, también...

Capítulo 2

La etnógrafa despechada es una hija de dios. Un día, en pleno meridiano de sangre, tuvo miedo y asco, como Maggie Cassidy. Vive en un Castillo, en un mundo sin fin al otro lado del río.

Fin (de este episodio taurino).


Hay tigres que mueven sus patitas. Estoy practicando la etnografía. Voy a volver a hacerlo, mirad:

Dice Thoureau: “How vain is it to sit down to write when you have not stood up to live”.

Dice Carly Simon: “You are so vain, I bet you think this song is about you”.

Dice Lu: …

¿Qué queréis que os diga? Esta semana he leído dos libros. Uno y dos. Esto del secretismo editorial lo llevo regulero. Ambos son británicos, y el segundo me ha parecido el descojone. ¡Me lo pido!


Capítulo 3

Cada miércoles, la etnógrafa despechada recula en alguna opinión hasta entonces mantenida. Hoy ha decidido cambiar la foto que desde tiempos inmemoriales gobernaba su mesilla de noche (junto con un buen bote de spray anti-cucarachas: no es muy limpia, a pesar de su etnografismo intrínseco), la de su perrita Zari, por otra mucho más actual: Edward de Bono en todo su esplendor y sin flequillo.

domingo, 22 de enero de 2012

Diálogo a digerir

- ¿Qué hay de comer?

- Limitaciones

- Ay... no me gustan

- Pero, ¿las has probado?

- En realidad no, ¡es que huelen fatal!

- Ya, pero son muy sanas

- ¿No hay otra cosa?

- No

- Jolín

- Venga, va, con pan seguro que te entran

- Qué remedio


(terapias made in Clapton)

lunes, 16 de enero de 2012

Ansiedad, véte


Estoy súper enferma, pobre de mí. Ayer paseé como si la vida fuera bella, horas y horas, sin bufanda. Cierta sensación (molesta) de estrangulamiento infinito me acompaña desde hace una semana. Intento relajarme, de verdad que sí. Estoy leyendo un libro MUY pedante de uno que para hablar de los efectos nocivos de tanto interné en el intelecto (lo de siempre) se remonta al estudio pormenorizado de un manuscrito del siglo XII. A mí me está gustando mucho. Leí a la Austen, Mansfield Park, de modo que ya sólo me quedan tres novelas suyas. Creo que las estoy racionando bastante bien. Odio a Fanny Price y a Edmund Bertram, ultra tiquismiquis y prejuiciosos. ¡Qué pesaos!


Por algún motivo indescifrable (pista: falta de bufanda) mis enfermedades siempre suelen ser gargantiles. Soy TAN mala enferma. Ojalá alguno de mis flatmates me preparara una sopita, en lugar de ver pelis de Mike Leigh sin parar. El señor Leigh viene bastante a la bookshop, y a mí me quiere mucho. Aparece, con su carrito de la compra tipo abuelilla, y me pregunta "and how's my favorite Spanish girl?", y yo le contesto "mira Mike, si tú te quieres cortar las venas, adelante, ¡pero a los demás déjanos vivir!". Qué tío dramas es. También le pedí en su día que la próxima vez que le inviten a los Oscars y pase de ir, que me regale su entrada. Dijo que sí. Best pals (hace mucho que no lo veo, por eso).

viernes, 6 de enero de 2012

Patsy on the Park

¡Lo encontré! Gracias a Alfonso. Y resulta que St. Dunstan in the East gana, cada año, el premio al más maravilloso Small Public Garden Square. Menudo ojo tengo.























domingo, 1 de enero de 2012

2011 en libros


¿Se nota que este año...


- ... he estado mucho conmigo misma...


- ... me convertí en la encargada de comprar bibliotecas a domicilio y soy la primera en ver los nuevos libros que diariamente saca la bookshop...


- ... nos hemos sacado de la manga una editorial, con el bello afán de rescatar libros imprescindibles pero olvidados/desconocidos hasta ahora en español?



Lo que quiicir que:


He leído muchísimo. Ha habido bodrios. Ha habido alguna que otra obra maestra. De momento voy a mantener ciertos títulos en zecreto, puesto que Automática Editorial anda tras ellos y no es plan de airear nuestras elecciones geniales antes de tiempo. Pronto, la web.


Historia abreviada de la literatura portátil, Vila-Matas

Dublinesca, Vila-Matas

Instead of education, John Holt

El talento de los demás, Alberto Olmos

Laughable Loves, Milan Kundera

Deschooling society, Ivan Illich

The facebook effect, David Kirkpatrick

Man’s search for meaning, Viktor E. Frankl

Invisible cities, Italo Calvino

Eeeee Eee Eeee, Tao Lin

The Sixties, Jenny Diski

On trying to keep still, Jenny Diski. NADIE ESCRIBE COMO ESTA MUJER.

Planet of exile, Ursula K. LeGuin

Absence makes the heart, Lynne Tillman

The following story, Cees Nooteboom. PRECIOSIDAD.

La rebelión de los fumadores, Julio Fuertes

In watermelon sugar, Richard Brautigan

Freud and the Post-Freudians, J.A.C. Brown

El mal de Montano, Vila-Matas

Dimos vueltas en la noche y fuimos consumidos por el fuego, Werli

Manual de literatura para caníbales, Rafael Reig. Muy bueno.

The psychology of man’s possible evolution, Ouspensky

Conscience, the search for truth, Ouspensky

SECRETO

The fur hat, Vladimir Voinovich

The foxes come at night, Cees Nooteboom

The awakening, Kate Chopin

Greenery Street, Denis Mackail

SECRETO

SECRETO

SECRETO

SÚPER SECRETO

SECRETO

SECRETO

Frost in May, Antonia White

Thérèse, Francois Mauriac

The duchess of Bloomsbury, Helene Hanff

The making of a marchioness, Frances Hodgson Burnett. ¡MENUDO HORROR!

Guilty, Anna Kavan

TOP SECRET

The yellow wallpaper and selected writings, Charlotte Perkins Gilman

Infancia, Gorki. Mi libro favorito.

Daniil Kharms completo. Mi escritor favorito.

SECRETO

La torre herida por el rayo, Fernando Arrabal

ZECRETO

SECRETÍSIMO

El viajero en la noche, Julien Green

UN SECRETO DE 600 PÁGINAS. Y la obra maestra del año.

martes, 27 de diciembre de 2011

Parques extraviados


Suelo perder cosas a menudo, pero siempre las acabo encontrando, antes o después. Me saca de quicio perder cosas, o no controlar una situación. Por eso las drogas me dan pánico.

He perdido un parque. Es el segundo.

La primera vez que perdí un parque fue en Edimburgo. En verano 2002 me fui allí con unas amigas a pasar el verano, y descubrimos un parque con cisnes que luego, cuando me mudé dos años después, no conseguí encontrar de ninguna manera. Sabía que estaba por la zona de Inverleith, pero nada, no aparecía. Me marché de Edimburgo, volví a Madrid y me fui a Londres. Entonces un día volví a Edimburgo de visita, y me fui a pasear sola. Se me había olvidado el parque por completo. Era un día muy gris, típico, y yo estaba medio triste por algo que ni recuerdo, y escuchaba a Martha Wainwright en modo loop con un mp3 que aún uso. Caminaba ensimismada, pensando en mis cosas, y me adentré por un caminejo...



... al final del cual apareció esto:


Me quedé petrificada. ¡El parque con cisnes!










Hay un parque en Londres que nunca he vuelto a encontrar. Tropecé con él de casualidad en verano 2005, cuando yo era una simple turista más. Llevo viviendo aquí desde abril 2008 y no logro dar con él, lo he buscado muchísimas veces. Me suena que está por la City, bien detrás de Liverpool Street, bien por la zona de Monument o Bank. No es un parque, es una zona verde muy pequeña llena de ejecutivos que, por parejas o solitos, comen sandwiches. Tengo una foto:


¿Alguien lo conoce? ¿¡Dónde está?!


viernes, 23 de diciembre de 2011

Cartas a Ro


Querida Ro,


Mi casa tiene cuatro plantas y un jacuzzi roto. Acaba de irse mi flatmate inglés a Winchester, a casa de su madre por Navidad. Estoy sola en estos cuatro pisos. Tengo un cuaderno nuevo, a rayas.


Al despertarme esta mañana he decidido que mi pelo despeinado me favorece sin medida. Llevo la parte de arriba de un pijama a cuadros y mallas rotas. Calcetines navideños del Primark.


Hay un café cerca de mi casa, Tina, we salute you, donde se ruega a los padres que se abstengan de traer a sus hijos si estos son de los que dan la lata.


Ro, has sido madre. Se llama Olivia. Al parecer el símbolo de Vigo es un olivo. ¿Tú sabías eso? Anoche me pinté una uña de azul celeste, sólo una. La estoy observando ahora.


2011 se acaba y yo estoy desquiciada. Busco atención constante, dicen. No queremos ser indulgentes contigo, dicen. ¿Cómo voy a enfadarme?, preguntan. Ojalá tantas cosas.


El desconocido parisino me dijo también que él se prometió a sí mismo no suicidarse hasta que su madre muriera. El día 25 no hay transporte público. Fíjate: las dos caras del radicalismo.


No sé qué hacer. ¿Me voy? ¿Cuándo? ¿A dónde? Pero, heeeeeeeeeey, el "por qué" sí lo tengo.


Debería comprarme una maleta nueva. No debería nada. Querer o no querer. Deber es el infierno. Se acaba la hoja de este cuaderno nuevo; en internet estas cosas se notan menos. Yo creo que han sido los dos cafés, que siento que se me va a salir el corazón por la boca por eso.


Siempre vuestra,


Lu



Londres, a 23 de diciembre de 2011.